De niña temió a la oscuridad, sin motivo alguno, y ahora que lo tiene no se deja intimidar. La oscuridad es cada vez más aplastante, sofocante (aunque fría), mas no está segura de haberla provocado, de haberla atraído, para nada descarta la posibilidad... pero la oscuridad no habla, y si lo hace, ella no es capaz de entenderla.
Está bien, probablemente sí le tenga un poco de miedo, pero trata de olvidarlo, de todos modos sólo viene por ella algunas noches. Cuando llega no hay nada que hacer, no hay manera de resistirse, ni siquiera sabe si invade (y sofoca) toda la habitación o si es una mera reacción química dentro de su distorsionada cabeza. Por unos instantes siente que va a explotar. La invade el temor. No puede gritar, no se puede mover, pero ya se acostumbró (las primeras veces fueron horribles). Sólo le queda dejarse llevar, sin distinguir entre ficción y realidad, sabiendo que va a regresar, a despertar como si nada a la mañana siguiente... o eso espera.
Bipolar Femenina
Reiteradamente redundante
Indiferentemente soberbio te presentas,
diferentemente interesante me seduces,
silenciosamente secreto es el sentimiento
que quisiera volverse expresivamente pasional.
Represivamente un amor prohibido,
amenazadoramente advertida estoy,
pero poderosamente fuerte es lo que siento
y filosamente penetrante tu mirar.
Espantosamente atemorizante la idea
del seguramente obvio fracaso,
desafortunadamente desgraciados seríamos
si un punzantemente doloroso castigo provocáramos.
Básicamente simple sentirlo,
difícilmente complicado explicarlo;
todo es incomprensiblemente confuso,
nada es realmente verdadero.
Pero ¿y si es eternamente infinito?
¿Si constantemente se vuelve casual?
Aunque sea descabelladamente loco,
lo creo necesariamente imprescindible.
¿Empíricamente sensorial
o subjetivamente sentimental?
Precisamente así de certero es aquello
a lo que esperanzadoramente me aferro.
Alegremente sonriente me tienes
con tu deliciosamente exquisito existir;
alguien idealmente perfecto
que se reduce a amablemente gentil.
Graciosamente risueña me mantienes,
melosamente probaría tu dulzura;
alguien tan hermosamente bello
merece ser amorosamente apreciado.
Aunque fuera dañinamente nocivo,
sería aventuradamente emocionante
que te sintieras despreocupadamente libre,
y quizás bipolarmente impredecible.
Bipolar femenina
Suscribirse a:
Entradas (Atom)